Protege tu piel del sol

25 julio, 2017

Con la llegada del buen tiempo nuestra piel está más expuesta al sol. El sol es fuente de salud, alegría y vida. Pero tiene sus límites y sus peligros, y debemos conocerlos.

La luz del sol tiene tres tipos de radiaciones: ultravioleta, luz visible e infrarroja. Dentro de la radiación ultravioleta a la tierra llega la UVA y la UVB, ambas son agresivas para nuestra piel y por ello el ser humano forma melanina para defenderse.

Protégete del sol- Paloma Cornejo

La radiación UVB produce lesiones epidérmicas (quemaduras, manchas, precancer y cáncer cutáneo) pero la radiación UVA al ser más penetrante llega a la dermis y destruye las fibras de colágeno, elastina envejeciendo la piel formando arrugas y piel frágil, seca y deshidratada.

La quemadura solar es una respuesta aguda que clínicamente se manifiesta por enrojecimiento e incluso a veces con ampollas y una posterior descamación más o menos visible. La sensación es de tirantez, dolor y ardor que a veces nos impide dormir. Tras una quemadura la piel guarda memoria, y las células que no se suicidan pueden sufrir mutaciones que a largo plazo producirán problemas serios. Y por supuesto muchas veces tras quemarnos aparecen manchas como lentigos o melasma.

¿Qué fototipo tienes?

La radiación solar no nos afecta a todos por igual. En función de nuestro fototipo, la piel tiene mayor o menor capacidad de defensa frente a las radiaciones solares.

Distinguir nuestro fototipo es el primer paso que debemos seguir para asegurarnos una buena protección:

  • Piel blanca pálida + Pelo Pelirrojo =   Fototipo I =Se queman siempre
  • Piel clara + Pelo rubio = Fototipo II = Se queman siempre
  • Piel clara + Pelo castaño = Fototipo III = Se queman antes de broncearse
  • Piel morena, cetrina + Pelo castaño oscuro = Fototipo IV Raramente se queman y se broncean fácilmente
  • Piel muy oscura + Pelo muy oscuro = Fototipo V = Nunca se queman
  • Piel negra + Pelo negro = Fototipo VI = Nunca se queman

El uso del fotoprotector correcto es imprescindible para asegurarnos una sana exposición al sol sin las consecuencias a corto y a largo plazo.

¿Qué fotoprotector elegir?

Hay que fijarse en el FPS o factor de protección solar que ha de ser superior al 30 en pieles IV-VI y del 50 en las I-III. Incluso las razas oscuras deberían utilizarlo ya que prevendría de la aparición de arrugas y de manchas. Debemos fijarnos en que además del UVB y UVA proteja frente a la radiación infrarroja y la visible.

Debemos evitar la exposición en las horas centrales del día, ósea desde las 11 a las 16.00 ya que los fotoprotectores, sombreros y las sombrillas no son infalibles.

Además del nivel de protección, elegiremos texturas menos grasas tipo emulsión o gel en pieles grasas y texturas más hidratantes en el cuerpo y pieles secas. Existen incluso sprays y geles para zonas pilosas y para varones a los que no les gustan los brillos y quieren algo totalmente evanescente.

Si nos maquillamos y no sabemos que protector utilizar después, tenemos disponibles compactos coloreados de FPS alto que obvian la necesidad del maquillaje e incluso polvos traslúcidos que incorporan un fotoprotector.

Uno de los errores que encontramos día a día en la consulta es que los pacientes entienden que tomar el sol es sólo tumbarse en la playa. Totalmente incorrecto. Siempre que es de día hay exposición a las radiaciones solares. Es más, cuando está nublado es cuando más te tienes que proteger porque no te das cuenta, estás más rato al sol y te quemas más que nunca. El 90% de los rayos ultravioletas atraviesan las nubes. Incluso tras un cristal de un coche la radiación UVA puede penetrar. Por tanto, es recomendable la incorporación de un fotoprotector a nuestra rutina diaria de forma tan natural como la de ponernos el desodorante y lavarnos los dientes.

Debemos aplicarlo media hora antes de la exposición solar, en casa y replicarlo cada tres horas siempre que sea posible, especialmente en verano. Cuando salgamos de bañarnos en el mar o la piscina lo reaplicaremos también ya que pierden parte de sus propiedades por muy resistentes al agua que digan.

También es importante que cuando tomemos medicamentos consultemos si pueden aumentan la sensibilidad al sol. Hay fármacos que dan alergia cuando se suma una exposición solar y otros que favorecen la quemadura. 

¿Qué hacer si ya nos hemos quemado?

Si la quemadura es leve y de poca extensión, utilizaremos cremas calmantes con dexpantenol, caléndula, aloe vera, alfa bisabolol, alantoína… en excipiente graso. Por supuesto esos días evitaremos el sol con ropa y fotoprotector. En el caso de quemaduras más serias, consultaremos al dermatólogo que posiblemente nos mande un corticoide para bajar la inflamación, además de lo anterior. Nos vestiremos con prendas sueltas y suaves para evitar el roce y beberemos mucha agua.

Lo más importante es prevenir y no llegar al punto de quemarnos. Os puedo asegurar, con experiencia propia, que usando fotoproteccion se puede conseguir un bonito y progresivo bronceado, pero, ese bronceado, tan de moda , favorecedor… no es más que la respuesta de la piel a una agresión y , con el tiempo, esta capacidad de defendernos se agota.

Y por supuesto, desde la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereologia) recomendamos a seguir los consejos de vuestro dermatólogo que es el especialista en piel sana y enferma y el único profesional que puede asesoraros individualmente para prevenir, diagnosticar precozmente y tratar las consecuencias del sol.

Dra, Paloma Cornejo

Dermatólogo

Clinica Dra.Paloma Cornejo

Marqués de Urquijo 9, 1º b, 28008 Madrid

Tfo 911999623

www.palomacornejo.com

Comparte este artículoShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someonePrint this page

Deja un comentario

Últimos comentarios
Galería