Limpieza facial: errores que más cometemos

25 octubre, 2016

Que sea la tarea más fácil dentro de nuestros rituales de belleza no significa que no tengamos que prestarle atención. Este post va dedicado a los errores habituales que más de una cometemos al hacernos una limpieza facial y os daremos consejos para remediarlos.

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Si bien lavarnos la cara es la tarea aparentemente menos complicada en nuestra rutina de belleza, no hacerlo bien puede provocarnos más de un disgusto: sequedad, irritación, exceso de grasa o erupciones serían las consecuencias de unos malos hábitos de limpieza facial.

¿Cuáles son esos hábitos?

Utilizar agua a una temperatura inadecuada es uno de ellos. Todas hemos oído eso de “el agua caliente abre los poros y la fría los cierra”; sin embargo, la temperatura recomendable para una mejor limpieza es el agua tibia: ni fría, ni caliente. Así, evitaremos un exceso de piel seca o grasa provocada al alterar los aceites de protección natural de nuestra piel con temperaturas excesivas.

 

Otro error que solemos cometer con frecuencia es exfoliarnos en exceso, puesto que sólo estamos pensando en eliminar las células muertas de la piel, en ocasiones realizamos demasiadas exfoliaciones por semana. Lo recomendable es hacerlo como mucho dos o tres veces a la semana y, ¡ojo! siempre con las manos, ya que usar guantes podría irritarnos la piel.

 

Aclararnos la piel es fundamental a la hora de realizarnos la limpieza, puesto que no hacerlo correctamente nos puede provocar que con la acumulación de residuos que se quedarían en la piel, nuestros poros se acaben cerrando. Es esencial enjuagar bien la cara con agua tanto al realizarnos la limpieza por la mañana, como cuando lo hacemos por la noche.

 

¿Qué pasa con el limpiador? Como es lógico, el limpiador influye de pleno en la realización de una correcta limpieza facial. Debe eliminar correctamente la suciedad y el maquillaje, pero no ha de ser demasiado fuerte, ¿por qué? Porque no queremos que se lleve los aceites naturales y las células sanas de la piel. Esto se consigue con Agua Micelar Germinal, que nos ayudará a decirle adiós a las impurezas de nuestra piel. Notaréis que en vuestro ritual de limpieza habitual, al utilizar Agua Micelar Germinal, todo son ventajas: no irrita, se puede usar para todo tipo de pieles, no deja residuos grasos, es fácil de utilizar, se puede aplicar en ojos y labios… Y lo mejor: ¡no necesitarás usar nada más!

 

CONSEJO GERMINAL: Si utilizas Agua Micelar Germinal para desmaquillarte, hazlo delicadamente sobre rostro, ojos, cuello y escote con pequeños toquecitos. Después, estarás perfecta para aplicarte sobre la piel limpia la crema de día o de noche.

 

Ahora que ya sabemos cuáles son esos pequeños errores que hacen que nuestras limpiezas no sean del todo efectivas, sólo tenemos que seguir estos consejos para conseguir un rostro perfectamente limpio.

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